Adaptarnos al cambio

Es frecuente oír al entorno de un recién nacido contar como cada día el bebé crece y les va sorprendiendo con sus movimientos, ruidos o comportamientos novedosos. Los cambios son parte natural de nuestra vida, ya que permiten el crecimiento y el aprendizaje: la base de nuestra evolución.

 


Los cambios tienen diversos orígenes: físicos, familiares, sociales, políticos, educacionales, tecnológicos… Un sinfín de modificaciones tienen lugar en nuestro entorno más cercano cada día. Unos nos afectan más que otros, pero siempre hay una repercusión porque formamos parte del sistema.

En ocasiones los cambios se producen en el contexto y somos nosotros los que debemos adaptarnos. Otras somos nosotros los que cambiamos y esperamos que el contexto sea el que lo haga. Un equilibrio en ocasiones delicado y complejo. El conflicto se produce cuando no existe ese equilibrio, bien porque no somos capaces de cambiar nosotros mismos o porque en el sistema no hay adaptación a nuestras circunstancias. Es importante no perder de vista que a veces lo saludable es no adaptarse al nuevo elemento.

Como psicólogos trabajamos con pacientes que ponen sobre la mesa sus conflictos. Éstos suelen estar estrechamente relacionados con la modificación de algún elemento en sus vidas.  En muchas ocasiones relacionamos los cambios con crisis, por ejemplo la adolescencia, una etapa vital fijada socialmente a una edad determinada, aunque no todos los cambios vitales que nos construyen están tan definidos.  Crisis, una palabra con una connotación negativa que normalmente aceptamos como tal porque es evidente que todo cambio supone una pérdida, un esfuerzo en resituarse, aunque nunca en el mismo lugar. Pero, ¿son siempre negativas las crisis? Nos asustan los cambios porque son novedosos, pero racionalmente sabemos que son necesarios para la mejora de nuestras vidas. Una mudanza, un cambio de trabajo, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, todas ellas situaciones estresante pero no por ello negativas.

Una de nuestras labores como profesionales de la salud es que el paciente encuentre vías para que el proceso de cambio sea beneficioso o satisfactorio para él. Esa satisfacción puede encontrarse tras un proceso de aceptación, de cambio de posicionamiento en un conflicto o tras una decisión importante. No hay una guía de cómo hacerlo, aunque sí fórmulas que nos ayudan a decidir.

resilienciaEn contextos socio sanitarios utilizamos con frecuencia el término resiliencia. La RAE la define como “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Lo podemos llamar de muchas maneras, resiliencia, maduración, adaptación o supervivencia, en el fondo hablamos de lo mismo.

Hay un video que se hizo muy popular en las redes sociales, “¿Te atreves a soñar?” de Inknowation, en el que se plantea la resistencia que mostramos con mucha frecuencia para cambiar determinados aspectos de nuestras vidas, algo que en muchas ocasiones trae consigo frustración, sensación de estancamiento y la vivencia de emociones desagradables. Nos podemos resistir a cambiar, pero el mundo… , ¿el mundo permanece estable? Obviamente no, el cambio es parte de la adaptación al medio.

¿Y cómo aprendemos a cambiar si todo cambia? Quizá la clave está en aprender a aprender, entrenarnos en flexibilizar para poder adaptarnos a los cambios futuros, esos cambios que desconocemos.

En Neurociencia se habla de la plasticidad cerebral. Según la OMS es “la capacidad adaptativa del Sistema Nervioso para regenerarse anatómica y funcionalmente, después de estar sujetas a las influencias patológicas ambientales o del desarrollo”. Como hemos comentado, el desarrollo es algo natural, inevitable y beneficioso para cada uno de nosotros. El desarrollo personal, laboral, creativo, familiar, intelectual, cultural… Un equilibrio de todos ellos dará lugar a una adecuada adaptación, facilitando salud mental y realización personal: acojamos el cambio como una posibilidad de cambiar a mejor.

Cristina de la Rosa Tineo

Psicóloga. Psicodramatista

www.dominguezpsicologosmadrid.com

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