Coaching vs Terapia Psicológica

Según la federación Internacional de Coaching, el “coaching es un proceso continuo  que permite al cliente obtener resultados satisfactorios en su vida personal y profesional. A través del proceso de coaching, el cliente profundiza en sus conocimientos, mejora su rendimiento y revaloriza su calidad de vida.” Esta definición tiene mucho que ver con un proceso de psicoterapia, pero, ¿es lo mismo? ¿Qué diferencias hay?

 

En los últimos años la presencia del coaching ha ido ganando posiciones en nuestro país. Nace en el ámbito del deporte y se extiende rápidamente al empresarial y equipos de trabajo. Se desarrolla también el coaching personal, el que más se asemeja a la terapia. Es importante saber diferenciarlos, ya que no persiguen los mismos objetivos, aunque algunos puedan ser comunes. Hay cierta confusión por las similitudes en lo que al trabajo personal se refieren. Ambos tratan de mejorar la calidad y satisfacción de las personas.

Según la OMS el término psicoterapia se refiere alas intervenciones planificadas y estructuradas que tienen el objetivo de influir sobre el comportamiento, el humor y patrones emocionales de reacción a diversos estímulos, a través de medios psicológicos, verbales y no verbales”.

 

 

 

 

 

Una de las principales diferencias entre el coaching y la terapia es que el coaching trabaja por objetivos concretos, mientras que en una psicoterapia se tienen en cuenta las diferentes áreas de la vida de un individuoAmbos manejan emociones y conductas, pero el coaching se centra más en las acciones para conseguir algo del exterior, mientras que la terapia persigue también cambios internos. El coaching se fija unos objetivos concretos y busca la manera de conseguirlos. Sin embargo al inicio de una psicoterapia en muchas ocasiones no se conocen bien cuáles son los objetivos concretos. Un ejemplo de psicoterapia en la que sí podrían conocerse los objetivos: una persona que asiste a terapia por una fobia a volar. En este caso el objetivo sería superar la fobia y montar en avión. Otro caso diferente sería el de un paciente que acude a terapia por un proceso de duelo, un momento personal en el que ha sufrido una pérdida importante y tiene dificultades en afrontar el día a día. El objetivo no tendría por qué estar claro en un inicio, podría ser parte del proceso proponerse objetivos.

El coaching trabaja con personas sanas, psicológicamente hablando,  personas que tienen unos objetivos y capacidad para conseguirlos. En la psicoterapia no tiene por qué ser así. Se puede asistir a terapia sin síntomas psicopatológicos (de hecho puede ser muy positivo como un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal,  aunque no es lo habitual). El psicólogo maneja conductas disfuncionales, enfermedades mentales y los síntomas que implican. Esto implica una formación y conocimiento acerca de la psicopatología y los procesos emocionales. Dicha formación no tiene por qué ser conocida por un coach, quién dirige las sesiones de coaching.

Podríamos decir que la Psicología es una disciplina y el coaching es un método. Un coach no tiene porqué ser graduado en Psicología ni conocer al ser humano como lo hace un psicólogo: este último aportará un valor añadido a las sesiones de coaching. Los beneficios, personales, profesionales, sociales y tantos otros, que puede conllevar el iniciar una terapia o realizar sesiones de coaching con Tu psicólogo de confianza son muchos. Insisto, es importante saber qué objetivos se persiguen y acudir al profesional adecuado.

Cristina de la Rosa Tineo

Psicóloga. Psicodramatista

www.dominguezpsicologosmadrid.com