¿Cómo detengo mis obsesiones?

Las obsesiones son pensamientos de carácter repetitivo, intrusivo y persistente. Aparecen sin control y por mucho que se desee detenerlas, resulta muy difícil deshacerse de ellas. Aquí os mostraré cómo combatirlas:

 

Las obsesiones provocan sufrimiento en la persona que las padecen y sobre todo, interfieren en su vida por el tiempo que les dedica y el intenso grado de malestar que producen.

Las personas obsesivas, vienen a consulta con peticiones como “quiero dejar de pensar” y relatan cómo han llevado a cabo innumerables intentos frustrados para detener esos pensamientos tan dañinos. Para explicar cómo funcionan, quisiera invitar al lector a seguir la siguiente instrucción: “Imagina un elefante rosa. Inevitablemente, el elefante rosa se ha presentado en tu mente. Insisto, ahora que ya has visualizado el elefante rosa, bórralo de tu mente, haz que el elefante rosa desaparezca”. Es complicado, ¿verdad? Paradójicamente aunque creamos que podemos controlar ciertos pensamientos, lo único que hacemos es incrementarlos a través del control.

Lo que debemos hacer es aprender a convivir con ellos, es decir, dejar que estén sin intentar que desaparezcan.control-de-la-osbsesiones-dominguez-psicologos

Además de dejar de controlarlos, hemos de entender lo que es la desliteralización del pensamiento, es decir no dar credibilidad a todo lo que nuestro pensamiento nos dice. El hecho de que pensemos algo, no significa que sea cierto. Recuerdo una paciente que acudió a consulta aterrorizada porque llevaba un año pensando que quería matar a su madre. Era un pensamiento que le venía a la cabeza en numerosas ocasiones. Ella razonaba que la quería mucho y que era la persona más importante de su vida, pero aquel pensamiento la distanció de ella, ya que le dio absoluta credibilidad y tenía pánico de hacerle daño. Mi pregunta fue “en un año ¿cuántas oportunidades has tenido para  matar a tu madre?”, ella se quedó pensativa y su contestación fue “muchísimas”, “¿y por qué no lo has hecho?” Tras esa pregunta ella se dio cuenta de todo, había dado por válido un pensamiento que no tenía sentido.

Para convivir con el pensamiento y no dar credibilidad al contenido, el siguiente paso es no dejar que el pensamiento domine la conducta. Por ejemplo, volviendo al caso anterior, se puede considerar que dejar de ver a mi madre por tener miedo a hacerla daño es modificar mi conducta, por lo que estoy haciendo caso al contenido. Debería seguir actuando con normalidad y continuar con mi vida a pesar de tener pensamientos tan desagradables. Debo entenderlos como tal, sólo son pensamientos.

En consulta diseñamos un programa llamado exposición con prevención de respuesta, en la que el psicólogo va guiando al paciente para que vaya aceptando esos pensamientos y que dejen de interferir en su vida.

Así que si tienes dificultades con tus pensamientos obsesivos no dejes de consultar a tu psicólogo de confianza.

Ana López Aranda

Psicóloga especialista en atención a adultos y parejas

www.dominguezpsicologosmadrid.com