¿Qué es el aislamiento social severo?

El aislamiento social es la ausencia de contacto con el resto de personas y casi siempre la consecuencia de alguna dolencia o suceso traumático que ha llevado a la persona a evitar el contacto con los demás llegando a no salir de su propia habitación más que para lo imprescindible. Continúa leyendo y te hablaré de sus causas y sus efectos.

 

Es un fenómeno que ha sido documentado y observado en diversas culturas y se ha escrito mucho sobre él: en Japón lo llaman “Hikikomori”, en los países anglosajones “social withdrawal”, …. y en todos ellos intervienen causas externas o internas al individuo que le llevan a rechazar el instinto gregario de los seres humanos.

Debemos diferenciar entre el aislamiento de una persona que está triste por algo que le haya ocurrido o de una persona introvertida que disfruta del silencio o prefiere actividades solitarias, y el aislamiento como última alternativa para evitar el sufrimiento. Me referiré en todo momento a este último tipo de aislamiento.

Una persona con depresión, víctima de bullying o mobing, algunos tipos de psicosis o trastornos de la personalidad, agorafobia, … se verá empujada a aislarse como forma de evitar daño de los que les rodean o para evitar dañarles a ellos. Algunas personas han vivido sobreprotegidas y no han podido desarrollar habilidades sociales y de gestión de conflictos suficientes como para tolerar los desacuerdos que surgen en las relaciones sociales. Cada historia personal hacia el aislamiento social ha trazado un camino distinto para llegar al mismo destino, y todas han tenido un denominador común: EL DOLOR.

Otra realidad que se vive en nuestra sociedad es el aislamiento de las personas mayores que, por no poder salir de su domicilio, porque sus iguales han ido falleciendo o porque sus familiares están demasiado ocupados para hacerles compañía han ido viendo cómo su red social desaparecía hasta estar solos.

Crecemos en grupo y la sociedad occidental (pese al individualismo y competitividad imperantes) se construyó con la colaboración de grandes grupos. Las relaciones sociales nos estimulan a nivel cognitivo, nos ayudan a estar más activos, nos empujan a cuidarnos más y cuidar de los demás y nos ayuda a sentirnos valiosos dándonos un estatus. Estas cosas se pierden cuando una persona se aísla. Por no hablar de la desregularización de los ritmos biológicos de sueño, alimentación, etc… así como de una mayor probabilidad de caer en malos hábitos como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol. El aislamiento severo afecta también a la atención, el aprendizaje y la toma de decisiones. Esto desembocará en una baja autoestima y un bajo autoconcepto, que nos dificultará tomar la iniciativa de intentar romper el aislamiento perpetuándolo.

Hoy en día, con las nuevas tecnologías, se puede mantener de forma fácil y cómoda un aislamiento extremo ya que puedes hacer la compra a domicilio a través del teléfono o la tableta, puedes trabajar desde casa con un ordenador conectado a internet, o puedes tener un millón de seguidores y amigos en las redes sociales sin conocer en persona absolutamente a ninguno. Deberemos poner atención a estas herramientas y manejarlas de forma adecuada para que nos ayuden a romper el aislamiento, no a sostenerlo.

En el artículo ¿Cómo actuar ante el aislamiento severo? te cuento los pasos a seguir para mitigar y atajar esta problemática. No dudes en consultar con Tu psicólogo de confianza si te has sentido identificado con este artículo o si conoces a alguien con esta situación.

Abel Domínguez Llort

Psicólogo. Director de Domínguez Psicólogos

dominguezpsicologosmadrid.com