Dependencia emocional

¿Estás cansado/a de encadenar relaciones de pareja que te hacen infeliz pero no puedes evitar implicarte en ellas con intensidad?  ¿Intentas complacer en exceso a los demás por miedo a perder su afecto? ¿No toleras o sientes miedo ante la soledad? ¿Te sientes vacío o no te atreves a tomar decisiones si no recibes el apoyo de los demás? Si tu respuesta es afirmativa, es posible que seas víctima de la dependencia emocional:

 

Hablamos de la necesidad afectiva hacía otras personas, de carácter extremo y que suele ir acompañada de sentimientos de miedo intenso al abandono. Es cierto que todos necesitamos el afecto de otras personas en determinados momentos, pero cuando esta necesidad, interfiere en nuestra vida y nos provoca sufrimiento, nos encontramos ante un problema que hay que tratar.

Las personas dependientes suelen buscar la exclusividad hacia personas significativas, necesitan agradar a los demás, incluso pueden llegar a establecer relaciones de sumisión y subordinación.  Además,  pueden ser personas con baja autoestima con tendencia a idealizar a los demás, desconfían de su propio criterio y necesitan saber la opinión de otros con demasiada frecuencia. En algunas ocasiones  las personas dependientes también sufren otros problemas asociados como son la sintomatología ansiosa y/o depresiva.

El tratamiento de este problema es complejo y requiere de una intervención profesional en diferentes áreas personales. Incluso a veces puede requerir la implicación de ciertas personas del entorno del afectado.

La línea de tratamiento (cognitivo-coductual) irá encaminada a reforzar la autoestima, la autonomía y las habilidades sociales. El psicólogo ayudará al paciente a ser más resolutivo y autónomo a través del entrenamiento en solución de problemas y toma de decisiones, así como en el refuerzo de la eficacia auto-percibida. Trabajará un auto-concepto propio y realista, le enseñará a identificar sus puntos fuertes y débiles, con el objetivo de  mejorarlos, en el caso de que eso sea posible, o bien aceptarlos si no pueden cambiarse. El psicólogo hará que el paciente tome conciencia de sus derechos individuales y la importancia de defenderlos, entrenándole en habilidades sociales, especialmente en asertividad.

Además de todo esto, el psicólogo identificará los pensamientos negativos que se derivan de los momentos de soledad o de miedo al abandono para trabajar sobre ellos a través de reestructuración cognitiva: una técnica en la que se sustituyen los pensamientos distorsionados por unos pensamientos más adaptativos y realistas. El trabajo sobre los pensamientos, sumado a las estrategias para el control de la ansiedad, permitirá que la persona pueda exponerse a los momentos de soledad.

En cuanto al entorno, a veces se puede pedir la colaboración de las personas más cercanas porque han adquirido hábitos que refuerzan y agravan el problema. Por ejemplo, si la persona dependiente recurre siempre a la opinión de la figura que tiene idealizada, ésta última le ayudará a través de una respuesta que fomente el criterio del dependiente, sin resolver u opinar sobre sus asuntos.

Ana López Aranda

Psicóloga especialista en atención a adultos y parejas

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