Prevenir conflictos en las reuniones navideñas

Un año más llegan las Navidades y aunque tradicionalmente se han considerado como un momento de armonía familiar, no siempre es así. Hay que entender que muchas familias sólo se juntan al completo en esta época del año y en algunos casos, a pesar de que sean familiares, son más los motivos que les separan, que aquellos que les unen. Este artículo puede ayudar a las personas que no quieren estropear estos días de reunión familiar con conflictos inesperados:

 

En primer lugar, debes plantearte qué esperas de esa reunión. Si estás leyendo este artículo, seguramente esperas que todo vaya bien y pasar un rato agradable. Imaginemos que te propones disfrutar de la compañía de aquellos que te rodean. En ese caso, sé consistente con tu objetivo y compórtate de forma agradable para recibir el mismo trato.

Una vez que hayas elegido tu propósito, ten cuidado con anticipar sucesos negativos. Si estás pensando que vas a discutir con alguien o que vas a estar incómodo/a, seguramente suceda. Tu foco de atención estará puesto en aquellos aspectos de la reunión que sean coherentes con tu pensamiento negativo. De esta forma, pasarán desapercibidos otros detalles positivos y no estarás siendo objetivo/a con la situación. Espera a vivir el momento y deja las valoraciones para entonces.

Intenta no hablar sobre temas conflictivos en tu familia. No obstante, si se llega a tratar sobre algún tema polémico o ves que los demás piensan de forma distinta a ti, sé asertivo. Es decir, exprésate dando tu opinión, sin intentar convencer a nadie de tu punto de vista. Si en lugar de comunicar tu forma de pensar, tratas de obtener la aprobación de los demás y no lo consigues, sentirás emociones difíciles de controlar, como son la rabia o la frustración y la situación puede acabar en discusión. Tu objetivo, por tanto, debe ser hablar sobre tus ideas, al mismo tiempo que escuchas y respetas que los demás piensen de otra forma o no estén de acuerdo contigo.

Si son los demás los que tratan de imponerte su punto de vista, no te desgastes defendiendo tus ideas de forma reiterada, basta con haberte expresado una vez. Después puedes hacer afirmaciones como “ese es tu punto de vista y lo respeto, pero yo pienso de otra forma” y no polemizar más.

Vigila tus emociones y actúa antes de que te dominen. Tendrás que estar pendiente de las señales que te indiquen que estás experimentando emociones que pueden hacer que te descontroles. Normalmente, antes de enfadarnos sentimos cosas que nos pueden alertar de que nuestro enfado va a dominarnos. Por ejemplo, se nos acelera el corazón, sentimos calor, hay tensión muscular y pensamos de manera muy negativa. Si te sucede esto, tomate un momento para salir del espacio en el que estás, hasta que se reduzca la intensidad de tus emociones. Si no resulta posible que te ausentes de la estancia que compartes con tu familia, tomate un respiro y no hables o actúes sin haber reducido tu nivel de tensión, la impulsividad en esos momentos puede jugarte una mala pasada.

Si tienes más dudas sobre cómo gestionar tus conflictos familiares no dejes de consultar con Tu psicólogo de confianza.

Ana López Aranda

Psicóloga especialista en atención a adultos y parejas.

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